
El salario en España más allá de la media: siete lecturas de la Encuesta de Estructura Salarial
Juan Marcelo Gutierrez M. | TodoEconometria
El 28 de mayo de 2026 el INE publicó los datos definitivos de la Encuesta Anual de Estructura Salarial de 2024. La cifra que recogieron la mayoría de titulares fue el salario más frecuente, 16.520 € anuales. Conviene situarla, porque una distribución salarial admite varias medidas de resumen y cada una responde a una pregunta distinta. Lo que sigue son siete lecturas de esos datos —sobre la distribución, su evolución real, el género, la edad, el sector y el territorio— con la referencia metodológica de cada técnica empleada.
Alcance de los datos. Este análisis se apoya en las tablas que el INE difunde de forma gratuita y abierta: estimaciones anuales del salario por grandes grupos (sexo, edad, ocupación, rama de actividad y comunidad autónoma), no en los microdatos individuales. Ese formato delimita las técnicas apropiadas: estadística descriptiva de la distribución, medidas de posición y de dispersión, y comparación de estructura entre grupos. Los métodos que requieren observaciones individuales —regresión salarial de Mincer, descomposición de Oaxaca-Blinder, índice de Gini— quedan fuera del alcance de estas tablas, y así se indica en cada sección.
1. Media, mediana y moda: tres formas de medir "el salario"

La distribución de los salarios es asimétrica hacia la derecha: la mayoría de los trabajadores se concentra en valores bajos e intermedios y una minoría de salarios altos alarga la cola superior. Esta forma de la distribución de la renta se documenta desde Pareto (1896) y suele aproximarse mediante una log-normal (Gibrat, 1931). Su consecuencia es que las tres medidas de tendencia central no coinciden: en 2024 la media fue de 29.540 €, la mediana de 24.497 € y la moda —el valor más frecuente— de 16.520 €.
Cada medida informa de algo diferente. La media reparte por igual la masa salarial total y es sensible a los valores extremos. La mediana señala el punto que divide a los asalariados en dos mitades. La moda indica el salario que más se repite. Cuando la distribución es asimétrica, la media se desplaza hacia la cola alta y queda por encima de la mediana; aquí la moda se sitúa un 44 % por debajo de la media. Por esta razón, organismos como la OCDE y Eurostat utilizan la mediana como referencia del salario central y definen los bajos salarios en relación con ella —convencionalmente, quienes ganan menos de dos tercios de la mediana (OCDE, 2024)—.
La utilidad de comparar las tres medidas, en ausencia de modelos más complejos, es que describe la forma de la distribución sin imponer supuestos: la distancia entre media, mediana y moda es una medida directa de su asimetría. Esa asimetría es algo mayor entre las mujeres (la media equivale a 1,65 veces la moda, frente a 1,48 en los hombres), lo que indica una cola alta relativamente menos densa.
Distintas fuentes, distintas cifras. En las mismas semanas circularon tres valores del "salario medio", correctos cada uno para lo que mide: 29.540 € (INE-EAES 2024, ganancia bruta de todos los asalariados); 27.336 € (InfoJobs/Esade 2025, salario ofertado en vacantes); y en torno a 22.100 € (Agencia Tributaria, media de los declarantes del IRPF). Difieren porque cada operación cubre una población y un concepto distintos. Este análisis emplea de forma consistente la EAES del INE.
2. Salario nominal y salario real: el papel de la inflación

En euros corrientes, el salario medio creció un 35,0 % entre 2008 y 2024. Para comparar importes de años distintos es necesario expresarlos en moneda de poder adquisitivo constante, es decir, deflactar la serie por un índice de precios (aquí, el IPC, en euros de 2024). El salario real resultante crece solo un 1,1 % en esos dieciséis años: su poder de compra alcanzó el máximo en 2009 y no lo ha recuperado de forma sostenida, con el ajuste de 2010-2014 y el episodio inflacionario de 2021-2023 como principales inflexiones.
Fundamento. La distinción entre magnitudes nominales y reales es estándar en el análisis económico: el salario real, definido como el nominal dividido por el nivel de precios, mide el poder adquisitivo. Una serie temporal de salarios sin deflactar no es comparable entre años.
3. La brecha salarial de género: magnitud y composición

La brecha de género no ajustada —la diferencia relativa entre la ganancia media de hombres y mujeres, en el sentido del indicador de Eurostat, calculada aquí sobre la ganancia anual— se redujo del 21,9 % (2008) al 16,1 % (2024). En términos absolutos, sin embargo, la diferencia se mantiene prácticamente estable (en torno a 5.150 € anuales en ambos extremos): el descenso porcentual se explica en buena parte por el aumento del salario de referencia en el denominador.

La brecha bruta combina dos componentes (Oaxaca, 1973; Blinder, 1973): la composición —que mujeres y hombres se distribuyan de forma distinta entre ocupaciones de distinto nivel salarial— y la diferencia dentro de cada ocupación. Con estos datos la brecha es mayor en los empleos manuales y no cualificados (servicios no cualificados, 26 %; manufactura, 25,6 %) que entre directivos (15,9 %). Además, la brecha media dentro de los grandes grupos ocupacionales (17,1 %) iguala o supera a la brecha agregada (16,1 %), lo que sugiere que la diferencia se concentra en el componente dentro de la ocupación más que en la segregación entre ellas.
Alcance. Se trata de una aproximación al reparto dentro / entre grupos. La descomposición de Oaxaca-Blinder en sentido estricto requiere ponderar por el número de ocupados de cada sexo en cada celda y, en rigor, microdatos; el promedio dentro de grupos se presenta aquí sin ponderar.
4. Salario y edad: el perfil de ingresos a lo largo de la vida

La teoría del capital humano (Becker, 1964; Mincer, 1974) predice que el salario
aumenta con la experiencia a un ritmo decreciente, lo que da un perfil cóncavo
respecto a la edad. Ajustando por sexo una función cuadrática
W = β₀ + β₁·edad + β₂·edad² (con β₂ < 0), que recoge entre el 94 % y el 96 % de la
variación observada, el salario máximo estimado se sitúa hacia los 57,8 años en los
hombres y los 52,7 en las mujeres, con una curva femenina algo más baja y más plana.
La diferencia entre ambos perfiles no es constante: es reducida al inicio de la carrera, se amplía en las edades centrales y la curva femenina alcanza antes su máximo. La literatura asocia este patrón a interrupciones de carrera y a un menor retorno acumulado de la experiencia.
Fundamento. El término cuadrático no es un recurso de ajuste: es la forma funcional que la teoría del capital humano atribuye al perfil de ingresos, y el vértice de la parábola tiene una interpretación económica directa (la edad de salario máximo).
5. Diferencias salariales entre sectores

A igual país y año, el salario medio por rama de actividad varía desde un 96 % por encima de la media nacional (Suministro de energía) hasta un 40 % por debajo (Hostelería); la rama mejor remunerada paga 3,3 veces la peor. La existencia de diferencias salariales sistemáticas entre sectores que no desaparecen al considerar las características de los trabajadores es el fenómeno de los inter-industry wage differentials descrito por Krueger y Summers (1988).
Alcance. Estas diferencias son brutas: no se controla por cualificación, tipo de jornada ni antigüedad. Parte de la ventaja salarial de ramas como Energía o Finanzas refleja que emplean a una proporción mayor de titulados, y no únicamente un efecto propio del sector.
6. Diferencias salariales entre comunidades autónomas

Cuatro comunidades superan la media nacional —País Vasco (35.170 €), Madrid (34.410 €), Navarra (32.605 €) y Cataluña (31.730 €)—, mientras que Extremadura (24.979 €) y Canarias (25.120 €) registran los valores más bajos. Que solo cuatro territorios queden por encima de la media nacional es coherente con la asimetría ya observada en la sección 1: la media se desplaza hacia los valores altos. Las diferencias responden a la estructura productiva, el coste de la vida y la composición del empleo de cada comunidad.
7. Desigualdad dentro de cada comunidad: el ratio P90/P10

El nivel medio no informa de cómo se reparte el salario dentro de cada territorio. El ratio P90/P10 —cuántas veces gana quien está en el percentil 90 respecto a quien está en el percentil 10, es decir, comparar el umbral del 10 % mejor pagado con el del 10 % peor pagado— es el indicador de dispersión salarial habitual de la OCDE, y puede calcularse aquí porque la tabla 28191 publica ambos percentiles por comunidad.
Los resultados no siguen al ranking de niveles: Extremadura, la comunidad con el salario medio más bajo, presenta la mayor dispersión interna (P90/P10 = 4,74), seguida de Madrid (4,64); Baleares es la más comprimida (3,18). El ratio nacional (4,37) es superior al de casi todas las comunidades por separado, lo que indica que una parte relevante de la desigualdad salarial española se produce entre territorios y no solo dentro de ellos.
Fundamento. El ratio interdecílico es preferible a la varianza o al rango como medida de dispersión porque es robusto a los valores extremos y comparable entre poblaciones de distinto tamaño. Es la aproximación a un índice de desigualdad (análogo al de Gini) que permiten estos datos sin recurrir a microdatos.
Alcance y calidad de los datos
| Permiten estas tablas | Requeriría microdatos |
|---|---|
| Estructura y dispersión entre grupos | Regresión salarial de Mincer individual |
| Media, mediana, moda y asimetría | Curva de Lorenz e índice de Gini exactos |
| Brecha de género y reparto dentro/entre grupos | Descomposición de Oaxaca-Blinder ponderada |
| Perfil edad-salario | Diferenciales sectoriales condicionales |
| Diferencias sectoriales y territoriales brutas | Inferencia causal |
La tabla 28191 del INE (medias y percentiles por sexo y comunidad, hasta 2024) permite ir más allá de la media: con los percentiles 10 y 90 se obtiene el ratio interdecílico por región (sección 7). La curva de Lorenz y el índice de Gini de la distribución completa sí exigirían microdatos.
Sobre el tratamiento de los ficheros: el INE codifica la fiabilidad dentro del propio
valor —los .. corresponden a celdas suprimidas por muestra insuficiente, y los
valores negativos a estimaciones con error de muestreo elevado, no a salarios
negativos—. Además, los ficheros descargados no comparten codificación de caracteres
(unos en UTF-8, otro en latin1) ni el mismo orden de columnas; ambos aspectos se
resuelven en la fase de carga.
Vigencia (junio de 2026). Los datos de distribución más recientes corresponden a 2024 (EAES definitiva, 28-05-2026). No existe todavía distribución salarial de 2025 ni 2026; el dato más reciente de salario es el coste salarial medio de la Encuesta Trimestral de Coste Laboral (4T 2025), que no ofrece distribución.
Referencias
Fuentes primarias (INE):
- INE — Encuesta Anual de Estructura Salarial (EAES), año 2024, definitivos (28-05-2026).
- INE — Decil de salarios del empleo principal (EPA), año 2024.
- INE — Encuesta Trimestral de Coste Laboral (ETCL), 4T 2025 (17-03-2026).
- INE — Salario anual medio, mediano y modal, por periodo (tabla 10882).
- INE — Medias y percentiles por sexo y CCAA (tabla 28191).
- INE — Mercado laboral: Salarios y costes laborales.
Otras fuentes citadas:
- Agencia Tributaria — La evolución del salario medio en las fuentes tributarias (28-03-2025).
- InfoJobs/Esade — Estado del Mercado Laboral en España 2025 (salario ofertado).
- OCDE — Earnings and wages: Decile ratios y definición de bajos salarios (umbral de dos tercios de la mediana).
Bibliografía académica:
- Pareto, V. (1896). Cours d'économie politique. Lausana.
- Gibrat, R. (1931). Les inégalités économiques. París.
- Becker, G. (1964). Human Capital. NBER / Columbia University Press.
- Oaxaca, R. (1973). "Male-Female Wage Differentials in Urban Labor Markets". International Economic Review, 14(3).
- Blinder, A. (1973). "Wage Discrimination: Reduced Form and Structural Estimates". Journal of Human Resources, 8(4).
- Mincer, J. (1974). Schooling, Experience and Earnings. NBER.
- Krueger, A. & Summers, L. (1988). "Efficiency Wages and the Inter-Industry Wage Structure". Econometrica, 56(2).
- Blau, F. & Kahn, L. (2017). "The Gender Wage Gap: Extent, Trends, and Explanations". Journal of Economic Literature, 55(3).
Cobertura en prensa (febrero-junio de 2026):
- El Economista — El salario más frecuente asciende a 16.520 € pero es un 44 % más bajo que el sueldo medio (28-05-2026).
- Cadena SER — El salario medio en Navarra: 32.605 € anuales (28-05-2026).
- Infobae — El salario medio alcanza los 27.336 € en 2025 (InfoJobs/Esade) (26-03-2026).
- El Debate — "Los datos sobre los salarios: el sueldo más habitual apenas llega a 1.180 €" (01-06-2026).
- Demócrata — "El salario mínimo se aproxima al sueldo más frecuente en España" (30-05-2026).
- El Correo — "Este es el salario medio anual de cada comunidad autónoma" (28-05-2026).
- Expansión — "El sueldo medio roza los 30.000 € tras crecer casi el doble que el IPC" (28-05-2026).
- Murcia Plaza — "El salario medio escala hasta los 26.349 € en la Región" (28-05-2026).
- Diario Palentino / Líder Actual — "El salario más frecuente se sitúa en 16.520 €" (28-05-2026).
- Xataka — "Los trabajos mejor pagados en España en 2026" (28-04-2026).
- elDiario.es — "¿Cuánta gente cobra más y menos que tú?" (24-03-2026).
- Artículo 14 — "La trampa de los salarios: sube el SMI, pero no el resto" (22-02-2026).
Nota: los enlaces no hipervinculados se citan por medio, titular y fecha tal como constan en el dosier de prensa; no se ha verificado su URL para no incluir direcciones erróneas.
Reproducibilidad
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output/. El código está en R/ y los datos en data_raw/ (CSV originales y
tablas INE 10882 y 28191 obtenidas mediante la API Tempus).
Cita: Juan Marcelo Gutierrez M. | TodoEconometria · Fuente: INE, Encuesta Anual de Estructura Salarial.
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